
No pasó mucho desde que escribí mi último pst, comentando lo que le sucedía a Linda, mi gata, hasta que el desenlace fuera inminente.
Esta mañana a primera hora fuimos raudas con mi tía a ver a la veterinaria para que nos dijera qué era lo que finalmente aquejaba a Linda. Luego de relatarle los síntomas, ella sentenció que lo más probable era que todo se debiera a una tumoración en su sistema respiratorio, específicamente en sus pulmones, lo que la hacía respirar con dificultad y, producto de ello, presentar desgano y falta de fuerzas.
Estaba cianótica (morada) en su otrora rosa nariz y boca, jadeaba más que antes y la veterinaria decidió dejarla en la clínica bajo observación, en un "módulo" aislado que le suministraba oxígeno y nos dijo que volviéramos en la tarde para ver su evolución.
Así pasaron unas pocas horas y volvimos para ver cómo estaba mi cucha. La pobre seguía jadeando y ahora babeaba un poco. No se había movido en todo el rato del lado de la manguerita que le proporcionaba el preciado oxígeno, pero seguía con evidente dificultad para respirar.
Fue ahí cuando la doc dijo que le quitaría un instante el oxígeno para operar a un "paciente" que tenía, para lo cual pasó a Linda a un canil. Ese acto le provocó tal insuficiencia respiratoria a mi gata adorada que en menos de cinco minutos hizo un paro respiratorio. El ver cómo sus pupilas se iban dilatando progresivamente, cual mancha de tinta en el agua, me causó una pena inmensa. A pesar de los intentos de la doc, Linda ya había dejado este mundo.
Ahora sus restos están enterrados en el patio de mi casa, donde una flor blanca de cardenal indica su lugar de descanso.
Adiós Linda, te extrañaremos profundamente.
Esta mañana a primera hora fuimos raudas con mi tía a ver a la veterinaria para que nos dijera qué era lo que finalmente aquejaba a Linda. Luego de relatarle los síntomas, ella sentenció que lo más probable era que todo se debiera a una tumoración en su sistema respiratorio, específicamente en sus pulmones, lo que la hacía respirar con dificultad y, producto de ello, presentar desgano y falta de fuerzas.
Estaba cianótica (morada) en su otrora rosa nariz y boca, jadeaba más que antes y la veterinaria decidió dejarla en la clínica bajo observación, en un "módulo" aislado que le suministraba oxígeno y nos dijo que volviéramos en la tarde para ver su evolución.
Así pasaron unas pocas horas y volvimos para ver cómo estaba mi cucha. La pobre seguía jadeando y ahora babeaba un poco. No se había movido en todo el rato del lado de la manguerita que le proporcionaba el preciado oxígeno, pero seguía con evidente dificultad para respirar.
Fue ahí cuando la doc dijo que le quitaría un instante el oxígeno para operar a un "paciente" que tenía, para lo cual pasó a Linda a un canil. Ese acto le provocó tal insuficiencia respiratoria a mi gata adorada que en menos de cinco minutos hizo un paro respiratorio. El ver cómo sus pupilas se iban dilatando progresivamente, cual mancha de tinta en el agua, me causó una pena inmensa. A pesar de los intentos de la doc, Linda ya había dejado este mundo.
Ahora sus restos están enterrados en el patio de mi casa, donde una flor blanca de cardenal indica su lugar de descanso.
Adiós Linda, te extrañaremos profundamente.